Una nueva era para la relación bilateral - La Vista Desde DC

Feb 28, 2013

By Duncan Wood, Animal Politico,  2/27/2013

Tanto el sector público como el privado en Estados Unidos están entusiasmados con el desarrollo económico de México. Ahora hay un interés mucho más alto en el porvenir de la economía mexicana que en cualquier momento desde la firma del TLCAN.

Con las nuevas administraciones instaladas tanto en Washington como en el DF, México y Estados Unidos se enfrentan a un fascinante futuro. En las dos ciudades capitales prevalece gran optimismo; se presiente que entramos a una nueva era en la relación bilateral, menos dominada por la agenda de seguridad y más balanceada en términos del trato a cuestiones como la competitividad económica, la educación y la eficiencia en las fronteras. México es el objeto de un gran optimismo entre los analistas económicos y las instituciones financieras, y hay una sensación de que la administración Peña Nieto se encuentra en posición para alcanzar las reformas estructurales pendientes en el país desde hace mucho tiempo. Las historias de éxito de la reforma laboral y de la educativa, aprobadas en la sesión de otoño por el Congreso, crearon una ola de optimismo acerca de que se logren las siguientes reformas y con esto se consiga impulsar el crecimiento económico. Por ejemplo, estimaciones recientes acerca del potencial impacto de la reforma energética apuntan entre $40-200 billones de USD de actividad económica extra si se abren los sectores de gas y petróleo.

Tanto el sector público como el privado en Estados Unidos están entusiasmados con el desarrollo económico de México. Cabe mencionar que ahora hay un interés mucho más alto en el porvenir de la economía mexicana que en cualquier momento desde la firma del TLCAN. Este entusiasmo económico ha generado el interés en otras áreas de cooperación. La primera tiene que ver con la frontera y los mecanismos para hacer mejorar su infraestructura para facilitar el intercambio de bienes y servicios. La segunda tiene que ver con el rol de la educación y los intercambios académicos en la competitividad de ambas economías.

En parte gracias al resultado de la elección de noviembre de 2012, el optimismo en DC también gira entorno a la cuestión migratoria. Desde la década de 1980 no se preveía que los dos partidos pudieran alcanzar un acuerdo sobre una reforma migratoria que aborde muchos de los fracasos del régimen actual. Al incentivar el flujo de migrantes legales, necesarios para la salud y vitalidad de la economía estadounidense, y al proveer un camino hacia la ciudadanía para aquéllos que, a pesar de vivir y trabajar en Estados Unidos, todavía no la tienen, la reforma migratoria podría aliviar muchas de las tensiones actuales en la relación.

Sin embargo, este optimismo viene acompañado por un importante nivel de precaución en Washington. Las preocupaciones giran en torno al enfoque de la nueva administración sobre la seguridad ciudadana, pues se teme que esto debilite los esfuerzos por diezmar las operaciones del crimen organizado en México. El cambio de partido gobernante en el país ha levantado preguntas acerca del grado, intensidad y profundidad de la cooperación en materia de seguridad entre los dos países. En algunas áreas, esta incomodidad será superada con el paso del tiempo; en otras, en cambio, podríamos ver una baja en los niveles de cooperación, a medida que ambos países encuentren un área común de confort.

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